Comunicado ante los resultados de las elecciones porteñas

Queremos expresar algunas reflexiones sobre el significado del resultado electoral de la Ciudad de Buenos Aires del día de ayer. Estos aportes nos dejan a las fuerzas nacionales y populares porteñas una serie de desafíos de cara al futuro.

Lautaro Fernández en el plenario de la JP de Capital: "Los ejes políticos que definimos debemos respetarlos y hacerlos carne en los territorios"

El 9 de Julio, la JP Evita de la Ciudad, realizó un nuevo plenario en IMPA con la presencia de más de 200 militantes que debatieron en comisiones en torno a las políticas de Violencia Institucional, la campaña “Sin Potreros no hay diez”, la problemática de drogas en los barrios de la Capital, y delineamientos de discusiones respecto a las políticas de género y acumulación política estudiantil en la Ciudad.

Taiana primer candidato nacional al Parlasur

El ex canciller Jorge Taiana encabezará la lista de candidatos nacionales al Parlasur, donde también hay lugar para otras figuras ilustres del kirchnerismo: estará escoltado por el ministro de Defensa, Agustín Rossi; la titular de la cartera de Cultura, Teresa Parodi; y el secretario de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, Daniel Filmus.

Crece el reclamo contra las políticas educativas del PRO

Hace semanas que 14 escuelas están tomadas por sus estudiantes que protestan contra las políticas educativas del macrismo en la Ciudad. SIN ZONCERAS entrevistó a Agustín Prieto, estudiante del Mariano Acosta y militante de la Unión de Estudiantes Secundarios, para que nos explique los reclamos del movimiento estudiantil.

Taiana, Garré y Martínez coincidieron en la necesidad de defender el compromiso sobre seguridad democrática

El precandidato a presidente Jorge Taiana (FpV) aseguró que los candidatos presidenciales de todos los partidos políticos deben comprometerse con "el consenso sobre Seguridad Democrática" y se mostró preocupado por aquellos dirigentes que reaccionan de "acuerdo a las tapas de los diarios".

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2 de abril de 2015

Los derechos en las Malvinas deben ser defendidos por todos

* Por Jorge Taiana, ex-canciller y precandidato presidencial por el FPV

La recuperación de las islas Malvinas es una de las causas que movilizan el sentimiento y la identidad nacionales. Nos ha acompañado casi desde nuestro nacimiento como nación y a través de décadas. Esta disputa de soberanía con el Reino Unido gobernó nuestros reclamos en foros multilaterales y en los breves e inconducentes espacios de diálogo bilateral. Por estos días, con el Partido Conservador en el poder -como hace 33 años-, el Reino Unido levanta las mismas banderas de Margaret Thatcher y fortifica las islas, agitando el fantasma de una Argentina bélica, a la vez que se escuda tras sus propios colonos, falseando el derecho a la libre determinación.

El conflicto del Atlántico Sur constituyó una anomalía en la histórica estrategia argentina de recuperación pacífica del ejercicio efectivo de la soberanía. Con excepción de la última dictadura militar, desde 1833 todas las fuerzas políticas que han gobernado el país coincidieron en la búsqueda pacífica de una solución a la controversia.

Durante los últimos 15 años, la argumentación del gobierno británico ha mutado desde las lecturas históricas sobre el valor de los títulos, abandonadas por su debilidad, al argumento de que la victoria militar cierra la disputa y otorga a los colonos británicos que habitan las islas derecho a la libre determinación y, por lo tanto, poder de decisión. Esta falacia, presentada como principal excusa para negarse al diálogo, niega la realidad histórica de que las islas son un territorio colonizado por una potencia extranjera, con una población trasplantada desde la metrópoli como parte del proyecto de usurpación.

La política de firmeza y persistencia con relación a la recuperación de la soberanía que iniciamos en 2003 con el presidente Néstor Kirchner, y continuamos con Cristina Fernández, poniendo la cuestión de las Malvinas como prioridad de nuestra política exterior, encendió la reacción descalificadora por parte del gobierno inglés, al alegar que la posición argentina sólo buscaba generar artificios para la opinión pública. Sin embargo, la firmeza de nuestro planteo rindió frutos al verse reflejada en las declaraciones y acciones de apoyo de la región.

La historia y las instituciones multilaterales de América del Sur siempre han sido reflejo de la convicción del rechazo de nuestros pueblos y gobiernos a la presencia de potencias extrarregionales. La causa argentina con relación a la defensa de la soberanía sobre las islas es la causa de la protección de los recursos naturales de América latina. En efecto, así ha sido reconocida por un número creciente de países de la Unasur y la Celac; así como el G-77, las cumbres de países de América latina y el Caribe, países árabes, las Cumbres Iberoamericanas, y otros foros que respaldaron la posición argentina y el llamado al cumplimiento de la resolución 2065 de la ONU, que establece que la disputa de soberanía debe resolverse con negociaciones bilaterales.

El apoyo a la posición argentina ha comenzado a preocupar al gobierno inglés, que escaló en su beligerancia en los últimos tres años. Los recientes anuncios del secretario de Defensa, Michael Fallon, agregan un nuevo elemento en la estrategia británica: la inversión de 250 millones de dólares durante los próximos 10 años para renovar infraestructura estratégica en las islas tanto para la exploración y explotación de recursos naturales como para operaciones militares.

Frente a esta actitud, nuestro país debe continuar con su política de firmeza en relación con su reclamo, al tiempo que debemos mantener los esfuerzos a nivel legal, diplomático y jurisdiccional para evitar que se consume la explotación de los recursos no renovables en la zona. El apoyo de los países limítrofes es esencial en este sentido, dado que sin su asistencia desde el continente resultará difícil llevar adelante la explotación de estos recursos. Se encuentran en juego no sólo los hidrocarburos, sino también los valiosísimos recursos minerales de los fondos marinos y su fauna, así como la proyección territorial de las islas sobre el sector antártico y la plataforma continental argentina.

La Argentina tiene un objetivo irrenunciable, consagrado en su Constitución, de recuperar el ejercicio pleno de la soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme a los principios del derecho internacional. Como testigo y protagonista privilegiado de esa estrategia, así como del creciente respaldo latinoamericano y de muchos países a nuestros derechos soberanos, tengo la convicción de que cimentar la justicia y la razón que nos asisten ya no es un desafío futuro, sino una tarea presente y de todos.

Fuente - La Nación: http://bit.ly/1CgoSmD

1 de abril de 2014

La causa de las Islas, por Jorge Taiana

Mañana recordamos el inicio de la guerra de Malvinas y, una vez más, creo que es una buena ocasión para repasar qué es lo que estamos reclamando cuando hablamos de la defensa de nuestra soberanía nacional con respecto a las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Esa disputa no comienza ni concluye con el conflicto de 1982 y, sin embargo, creo que a 32 años de aquel conflicto bélico es necesario detenernos a reflexionar respecto de lo ocurrido y hacer un repaso por los principales hechos de la historia, que no hacen más que ratificar la validez y la justicia que existen en nuestro reclamo.
Sin interrupciones, desde la usurpación en 1833, la Argentina ha reclamado por la restitución de sus islas, en todas las instancias internacionales y bilaterales. Con el nacimiento de las Naciones Unidas, a mediados del siglo XX, las ideas de emancipación e independencia de las potencias imperialistas motivaron el desarrollo de procesos de descolonización en el “tercer mundo”. Esta coyuntura permitió que en 1965 la Asamblea General de la ONU adoptara la Resolución 2065, que reconoce la existencia de una disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, a la que denominó “Cuestión de las Islas Malvinas”.
Desde el Comité Especial de Descolonización también se ha señalado el mismo planteo. Asimismo, a partir de 1966, en cumplimiento del mandato de la comunidad internacional, se desarrollaron negociaciones bilaterales que se plasmaron en propuestas de resolución, que incluían el reconocimiento británico de la soberanía argentina en las islas. A pesar de estos esfuerzos, la obstinación que caracterizó el accionar de los británicos impidió que se llegara a un acuerdo.
Es necesario aclarar que, aunque el Reino Unido actualmente no quiera sentarse a negociar sobre el tema Malvinas, con la excusa de que los habitantes de las islas (ciudadanos británicos) no tienen intención de hacerlo, sí han tenido voluntad de diálogo en otros momentos históricos, pero sin llegar a resolver la disputa reconocida por la comunidad internacional. Hay que señalar que la postura británica se fue endureciendo a medida que crecían las expectativas por la explotación de hidrocarburos en la zona.
En 1982, la dictadura cívico-militar que gobernaba la Argentina desde 1976 ya empezaba a dar señales de agotamiento y, en un claro intento por oxigenarse, tomó la histórica reivindicación nacional para dar comienzo a una guerra que sólo nos alejaba de la búsqueda de una solución pacífica, que había sido la política adoptada por el país para disputar la soberanía de las islas desde su usurpación. El inicio del conflicto armado dio por terminada una larga historia de gestiones diplomáticas pacíficas que llevaron adelante figuras tan distintas como Juan Manual de Rosas, Bartolomé Mitre, Julio A. Roca, Hipólito Yrigoyen y Juan Domingo Perón.
Actualmente debemos reconocer que en esta última década, bajo los mandatos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, la posición de nuestro país frente al reclamo histórico se mantiene con firmeza, y ha conseguido ampliar apoyos y respaldos a nivel regional y multilateral.
Además del llamado de las Naciones Unidas y la OEA, en estos años, gracias a una intensa tarea diplomática y una firme persistencia en el reclamo, la Argentina sumó el reconocimiento de sus legítimos derechos soberanos en espacios como el Mercosur, la Unasur, la Celac, entre otros. Así como otros foros multilaterales como el ASPA, el Movimiento de Países No Alineados, el G-77, la Cumbre de Países Arabes y de América del Sur, la Cumbre de América del Sur y Africa y las Cumbres Iberoamericanas, que han reiterado llamados a ambos gobiernos para que reanuden las negociaciones y solucionar la disputa de soberanía.
Habiendo sido canciller del país entre 2005 y 2010, he sido uno de los testigos y protagonistas privilegiados de la estrategia de firmeza y coherencia, así como del creciente respaldo latinoamericano a nuestros legítimos derechos soberanos, y esa experiencia no hace más que reafirmar mi convicción de que el reclamo soberano argentino ha cosechado importantes apoyos y ha consolidado una relevancia regional.
La Presidenta ha denunciado en todos los ámbitos en los que ha podido alzar su voz el doble estándar que rige la conducta de las grandes potencias. La Argentina ha denunciado al Reino Unido por resistirse a cumplir su obligación internacional de resolver la disputa a través del diálogo, a pesar de los llamados permanentes de la comunidad internacional. La actitud del Reino Unido no obedece a los preceptos que deberían regir para un miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, con responsabilidades en materia de paz y seguridad internacionales.
En este nuevo 2 de abril, la Argentina debe honrar a sus caídos y a su historia, manteniendo el objetivo permanente e irrenunciable de la República Argentina consagrado en su Constitución Nacional: la recuperación del ejercicio pleno de nuestra soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme a los principios del Derecho internacional. Este objetivo sólo será alcanzado si los argentinos mantenemos la unidad detrás de esta política de Estado y avanzamos juntos en el camino de la integración regional para darle mayor fortaleza a este reclamo.
* Legislador porteño - Ex canciller.
Fuente - Página 12: http://bit.ly/1pHMPO6